relato corto de amor, o desamor, badoo

amor – y desamor – badoo

Relato corto de amor o desamor, badoo

Llevaba Beth atada a los talones a la locura, durante tanto tiempo, que ya no era capaz de reconocerla más que como una parte de sí misma.

Después de una larga reflexión, finalmente se decidió a crear una cuenta de badoo, dispuesta a quemar las naves: poner punto y final a aquella etapa sombría y apagada de su vida.

Aquella red social, se ocupó con bastante ahínco de mostrar las imágenes, y la escasa descripción de Beth, a todo aquel a quien pudiera interesar. En unos días, tenía miles de hombre interesados en ella, o más que en ella, en su cuerpo físico…porque ninguno de aquellos pretendientes había escuchado el sonido de su risa, ni de su voz, ninguno había buceado en sus aspiraciones o anhelos, ninguno sabía que Beth llevaba atada a la locura en sus talones…¿pero qué más daba? En aquel océano infinito, la locura campaba a sus anchas y lo difícil era encontrar a alguien que no la llevara atada, o inmersa en su ser.

Conoció nuestra Beth a Etham: un chico simpático y guapo que aparentaba un interés genuino, o eso le pareció a ella.

Cuando lo vio por primera vez, se sintió algo decepcionada, no era como lo había imaginado…Y es que, los incautos buscadores del amor –en cualquiera de sus manifestaciones- que frecuentan badoo, se olvidan de que la magia de esta red social es precisamente la imaginación que cada uno de ellos emplea en completar los perfiles con las palabras, con los timbres de voz, las imágenes, los aromas, los sonidos que –por inexistentes- se van creando en esa mente como a ella más le gusta, no como lo que en realidad son.

Beth palió la brecha entre lo que ella había imaginado y lo que en realidad era con toda la diplomacia de que fue capaz, para no correr.

Tomó un té con Ethan y –paradójicamente- cuanto más lo conocía más cómoda se sentía, hasta el instante en que Ethan agitó la cucharilla de su té con la naturalidad de un niño que lo hace por primera vez mientras lo miraba cabizbajo y elevó la mirada hacia ella… Quedó grabado en el recuerdo de Beth que aquel muchacho había hecho volar mariposas en su barriga con una mirada y el tintineo de una cucharilla.

Y así, el resto del tiempo que contuvo aquella noche escalofríos recorrieron el cuerpo de Beth cada vez que Ethan rosaba su brazo sin querer, o su mano, o cuando la besó en la mejilla para despedirse.

Porque aprenderás en este relato de amor –o desamor- , lector, si acaso no lo sabías, que en el amor, el ingrediente más importante es algo llamado “química”. Que es tan mágico que no se percibe a través de la vista…y que ninguna red social es capaz de mostrarlo.

frase con imagen: amor química

Ese componente derriba los muros de la mente y del corazón, todos los muros, hasta los más altos.

Y si bien junto a Beth Ethan aparentaba ser una persona tímida, él en verdad era,  como todo ser humano ha sido alguna vez, un ser inseguro …y andaba buscando esa seguridad en el número de mujeres con que se acostaba: a mayor número, más importante se sentía él.

Y es que, querido lector, sabrás que el ser humano que no se ama a sí mismo tampoco es capaz de recibir amor…nadie que se vea a sí mismo como un ser feo va a permitir que otro lo vea como un ser bello…Nadie quiere que cambien su forma de ser…y hará todo cuanto haya que hacer para alejar a quien se le acerque tratando de amarlo inmerecidamente.

frase corta: amor autoestima

La otra cara de la moneda

Con el paso de los años, las personas van desarrollando en su mente ideas preconcebidas de lo que les gusta y lo que no. A nuestra Beth no le gustaba la mentira, pero de alguna misteriosa manera, las personas terminaban por mentirle, se diría incluso que las personas más mentirosas del mundo se sentían atraídas hacia ella, y así, Beth siempre acababa viendo un mundo de cobardes en vez de valientes…

Porque debe saber el lector, que para decir la verdad, hay que ser lo suficientemente valiente como para afrontar las consecuencias que dicha verdad puede causar, y no todo el mundo es capaz de hacerlo.

frases en imágenes: la verdad

En el mundo ideal de Beth, buscar el amor implicaba encontrar a esa persona única, ideal , inteligente, creativa, apasionada que le diera la vuelta a todo su mundo, de la que se enamoraría y con la que estaría ya feliz por tiempo indefinido.

Pero en el mundo real de Beth, buscar el amor significaba vivir alguna fantástica aventura con un principio y un final establecidos, que no conllevara un gran compromiso, jugar a enamorarse, sentir la pasión: consumirla a grandes dosis de sexo y despedir a esa persona con un recuerdo lo menos catastrófico posible.

Porque Beth llevaba a la locura atada a sus talones y ni siquiera era consciente de que era esa locura la que decidía cómo debía ser la realidad de Beth.

Y así, ella sola se frustraba y culpaba al mundo, al entorno, a la sociedad, a la educación, a los hombre en general, y al último con el que hubiera estado en particular, de lo desastroso de sus amoríos. Pero nunca culpaba a la locura que llevaba atada a sus talones porque Beth ni siquiera era consciente de andar arrastrando aquellas cadenas.

Y era la locura la que impedía que Beth se sintiera atraída por hombres que realmente le podían ofrecer amor sincero, salía huyendo rápido, lo más rápido que daban todas sus fuerzas. La locura que Beth arrastraba, que ya era como una parte de ella, era fea, era muy, muy fea. Y como ya sabe el lector, ningún ser que se precie de ser feo va a permitir que nadie lo considere como bello, porque nadie quiere que otros cambien su forma de ser.

Buscaba entonces Beth amores platónicos, o relaciones imposibles, o tóxicas, o con fecha de caducidad, o esporádicas…

Y cuando Beth se enamoró de Ethan, buscaba en él la horma de su zapato. O más bien, la horma del zapato que la locura que arrastraba atada a sus talones le decía que era justo lo que ella necesitaba.

Como ya imaginarás, querido lector, este relato de amor no acaba bien.

Después de unos cuantos, cuántos, engaños; Beth mandó a Ethan a pasear…Y Ethan se quedó tan tranquilo porque, para él, Beth no era más que una más.

Fin

Pero debes saber, querido lector, que esta escritora espera que la historia de Beth y Ethan ayude a muchos, muchos – infinitos- enamorados en el mundo a comprender: que para entender el amor – y el desamor – hay que buscar a nuestro alrededor, para saber por dónde arrastramos el miedo, la inseguridad…o la locura.

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