Cuento para reflexionar sobre la ira: «Villa-Felices»

IMPOSIBLE – Eso de tratar de tener siempre paz y amor, eso de que todo el mundo se lleve bien, eso del respeto y tal y cual…La ira también es positiva e imprescindible en según qué circunstancias.

Este cuento se lo quiero dedicar a mi grupo de funcionarios…veréis grupo, he llegado a la conclusión de que cuando uno pone todo su esfuerzo y haga lo que haga siempre va a ser criticado, cuando uno trata de ser asertivo y le pegan una paliza verbal, cuando uno se da cuanta de que hay con quienes es imposible tratar porque son casos que están por encima de nuestras posibilidades….

Entonces llega la IRA. Y desatarla no es tan malo.

Es un ejercicio de justicia social.

Villa-Felices

Había una vez, en un remoto lugar tierra adentro del desierto, un pueblo llamado “Villa-felices”.

La vida de los habitantes de este lugar había transcurrido siempre de forma tranquila, relajada y feliz…así que este pueblo no conocía ninguna otra emoción más allá de la felicidad.

Cierto día, pasó por allí un chamán errante. Como era de esperar, porque así hacían en aquel lugar con todos los errantes, el chamán fue muy bien acogido: la misma noche que llegó le prepararon una fiesta.

Al amanecer de aquella bonita fiesta un halcón le susurró al oído al chamán que debía quedarse en “villa-felices” por una temporada porque le iban a necesitar.

Al cabo de un mes, el ejército de “Villa-Yo-Mando-En-Todo” que andaba buscando, aparte de pelea, nuevos lugares y personas de los que apoderarse pasó por “Villa-Felices” y, aunque en realidad iban buscando una población mucho más grande que aquella, ya que estaban allí, decidieron quedarse unos diitas para saquear el pequeño pueblo y convertir a sus habitantes en esclavos.

Los habitantes felices de “Villa-Felices” no vieron nada malo en que unos forasteros quisieran robárselo todo y convertirlos en esclavos porque eran tan felices que todo les parecía bien

Pero el chamán, consciente de lo que iba a pasarle a aquella pobre gente que tan buena había sido, y era, decidió remediarlo.

Creó una poción mágica que contenía la emoción que les faltaba a los habitantes de “Villa-Felices” LA IRA y se la dio a beber a todos.

Claro, cuando los habitantes de “Villa-felices” hubieron sentido la ira, se dieron cuenta de que eso de que aquellos soldados malandrines les robaran todo lo que tenían y los convirtieran en esclavos no era nada bueno, ni feliz, al revés, sería una terrible tragedia para todos ellos. Así que se enfadaron mucho.

El chamán, que era muy astuto, trazó un plan para salvarlos: les darían a los soldados del ejército de “Villa-Yo-Mando-En-Todo” mucho vino, mezclado con pócima de la felicidad para poder atontarlos y robarles las armas.

Montaron una gran fiesta en honor del ejército y los confiados soldados, que creían que en aquellos habitantes no existía la ira, bebieron toda la noche.

Qué sorpresa se llevaron a la mañana siguiente cuando se encontraron todos maniatados, sin caballos, sin armas, sin armadura, en calzoncillos y con una resaca del 15.

Entonces, uno de los habitantes de “Villa-Felices”, muy, pero que muy cabreado y furioso, se acercó a ellos y les gritó:

“Ya podéis volver a vuestras tierras, villanos, que aquí no tenéis a quienes robar, ni esclavizar”

Qué cara de enfado no verían los soldados en aquellas gentes, que los amenazaban blandiendo las hachas y ballestas que les habían robado, que el ejército de “Villa-Yo-Mando-En-Todo” al completo salió corriendo desierto arriba con los calzoncillos huntados.

Al poco tiempo el efecto de la pócima desapareció y volvieron a ser los habitantes felices que siempre habían sido.

Eso sí, le pidieron al chamán que les hiciera unos cuantos frascos de pócima de la ira por si algunos otros malhechores venían a asaltarlos y convertirlos en esclavos.

Y es que …en su justa medida la ira es esencial, porque en ella se encuentra el germen de la justicia social

Fin

¿Te apetecen más cuentos de ésos que te dan qué pensar?

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