El cubo de rubik, un cuento corto sobre el éxito

Había, en pleno siglo XXI, cierto mago que paseaba por las calles de grandes cidades disfrazado de niño.

Iba de aquí para allá buscando a quien entregar el éxito y aún a pesar de ser mago, le resultaba bien difícil encontrar candidatos y candidatas apropiados para recibir tal suerte. La mayoría de la gente, simplemente, no era capaz de verlo.

El pequeño hablaba con todo tipo de personas sobre un sin fin de cosas: deportes, salud, política, negocios…vaya, cualquier asunto era un buen tema de conversación.

La mayoría de gente no se molestaba mucho en hablar con un niño sobre esos temas de tanta trascendencia, sólo los muy, muy, motivados se tomaban el tiempo suficiente para atender a alguien que, aparentemente, poco o nada podría aportarles.

Entonces el mago niño les regalaba un cubo de rubik.

La inmensa mayoría de los motivados, al cabo de un tiempo, lo guardaba o lo tiraba. Sólo un pequeñísimo número era capaz de ver la magia que había en él.

Cierto día, el mago niño se puso a hablar con una niña llamada Dori, que quería ser bailarina en una gran compañía de danza, y viajar por el mundo bailando de teatro en teatro.

El mago niño regaló el cubo de rubik a la pequeña diciéndole estas palabras:

«Este cubo es mágico, contiene todo el éxito del mundo pero sólo para quien es capaz de verlo, si tu eres capaz, serás la bailarina que sueñas ser»

Dori, muy contenta, se llevó el cubo a casa y le dio vueltas, y más vueltas, y más vueltas hasta que una noche, desesperada por no encontrar la magia del cubo, rompió a llorar.

Aunque el mago niño no sabía nada -ya que si lo hubiera sabido no habría hablado con la pequeña- hacía mucho tiempo que aquella niña había pedido ese deseo a cierta estrella mágica, que la estaba ayudando.

Cuando la estrella vio llorar a Dori, rápidamente sopló polvo de estrella para que llegara a ella, y aquella noche Dori soñó cuál era el secreto del éxito escondido en el cubo de rubik.

Soñó con un gato pensador que resolvía miles de cubos de rubic al día.

Dori le preguntó:

-Bueno gato, y ¿cuál es tu secreto?¿cómo lo haces? A mí me resulta imposible, no hago más que fracasar, una y otra vez.

A lo que gato le respondió:

– Eso que tú consideras fracaso no lo es. Es el mismísimo éxito. Cada vez que las piezas de este cubo no encajan me alegro: me están dando las pistas que necesito para ordenarlo.

Al despertar de su sueño Dori recordó a gato y sus ideas sobre el cubo de rubic.

Entonces Dori cogía el cubo para encontrar las pistas que le daba todo ese desorden para llegar al orden..

O lo que es lo mismo: tomaba las pistas que le daba el fracaso para llegar al éxito.

Desde aquel entonces el fracaso, simplemente, dejó de existir en la vida de Dori, porque todo pasó a convertirse en éxito y pistas para llegar al éxito.

Fin

¿Sabías que nuestros átomos y los de todo lo que nos rodea están hechos de polvo de estrellas?

Ahí lo dejo.

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