Enamorarse hoy en día

Enamorarse

Diana se sienta en la terraza de la cafetería a esperar a que llegue Pol. Hace frío, pero prefiere esperarlo en la terraza, la sensación de amplitud la ayuda a atemperar los nervios. No conoce en persona a Pol y aunque sabe un montón de cosas sobre él y su vida, cosas que se han estado confesando en los chats a lo largo de los últimos días, aún queda por averiguar si existe eso que llaman química.

El otro día anduvo leyendo un artículo en internet que decía que en el enamoramiento intervienen varios sentidos, entre ellos, decisivo: el olfato … nuestros cuerpos están diseñados para detectar a través de él si los sistemas inmunitarios son compatibles, si se complementan, o no.

Caprichos de la evolución que se empeña en hacer cruces entre seres genéticamente distintos.

Se partía de la risa al contárselo a su amiga Eva por whatsapp:

-“Eva, por fin tengo la respuesta a por qué siempre eliges a tíos desastrosos y todas tus relaciones son catastróficas: tu olfato no está entrenado para elegir a los que te convienen, sino  los que tienen un sistema inmunitario complementario al tuyo. jajajajajajjaj”

-“¡No jodas!?- contesta Eva- Entonces a partir de ahora sólo me acercaré a los que vayan muy perfumados a ver si así dejo k.o. al olfato y elijo con el seso y no con …”

“Jaajajajajajj”

La llamada de Pol la saca de sus pensamientos, ya está aquí, pero no sabe donde aparcar.

Diana sale de la terraza y se encuentra a Pol en un flamante Jaguar negro.

Se da cuenta de qué va la cosa y tras un hola, divertida y risueña le dice:

-Tú no es que no encuentres aparcamiento, tú querías que viera tu coche.

Jajajaaja.-

Pol sale del atolladero lo mejor que puede preguntando si girar a la derecha o a la izquierda, y en menos de un par de minutos ya tienen el coche aparcado.

La primera impresión que ha tenido Diana ha sido buena, si bien Pol no es tan guapo como dicen sus selfies, ni tan alto como afirmaba ser, para sus adentros piensa que el chico está bien.

Se sientan en la terraza de la cafetería y charlan sobre sus vidas, sobre cómo han llegado hasta allí, charlan sobre sus expectativas en el amor, sobre lo que quieren, y lo que no quieren, Y eso, el poder hablar de lo que no quieren, es un privilegio que les han otorgado los años y una colección de relaciones fallidas:

-Es que yo no quiero a una mujer florero que sólo sirva para vestirse, maquillarse, calzarse unos tacones e ir luciendo. Necesito a una mujer con la que realmente tenga afinidad y que podamos hacer cosas juntos. Para llevar una visa todo el mundo vale.- Se queja Pol

Diana detiene sus pensamientos en esto último que dice Pol:

-No. No todo el mundo sirve para llevar la visa de otro. Para hacer eso también hay que valer- Le responde

-¿Ah, no?- pregunta Pol interesado- ¿de qué color quieres tú la visa?

En ese momento Diana comprende que tal vez Pol no quiera una mujer florero, pero que eso es justamente lo que Pol quiere que sea ella.

Diana se retrae, Pol habla casi todo el resto de la noche. Él tiene mucho interés en ella, ella no lo sabe.

En la despedida, Pol coge su mano y al hacerlo Diana siente un escalofrío que le recorre todo el cuerpo. Entonces ¿hay feeling?

Los días que suceden al encuentro, Pol está volcado en Diana y en decirle una y otra vez lo mucho que la va a cuidar, lo feliz que está de haberla conocido y las ganas que tiene de volver a verla.

Pero Diana echa en falta interés en ella como persona que puede desarrollarse profesional y personalmente.

Para Pol, lo único que le hace falta a Diana es: él…

Tanto, que incluso llega a hablar de la carrera de Diana como “sus cosas” no sólo con desinterés, también con cierto desprecio.

Diana no quiere borrachos, mentirosos ni  hombres hacia los que no pueda sentir ningún tipo de admiración. Y aparentemente Pol no es nada de eso.

Pero si de algo le ha servido conocer a Pol es para darse cuenta de que tampoco quiere a un hombre que la admire sólo por ser mujer y como tal, tener capacidad de engendrar hijos.

Que necesita que ése que esté a su lado se enorgullezca de que “el ser humano” que ella es, también es capaz de desarrollarse personal y profesionalmente.

Fin

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