Historia corta de reflexión: Un viernes en la Casa de México en España

La mariposa de la máscara de jade simbolizaba a Venus “la estrella de la mañana”, siempre en movimiento y en continuo estado de transformación.

Se detuvo ante la máscara para recoger en su memoria cada uno de los minúsculos detalles que la componían.

Recorrió la exposición, y volvió a la máscara. Era el panel que explicaba el significado de la mariposa el que le había llamado poderosamente la atención. Volvió a leerlo, volvió a la máscara.

De repente, no existía en aquella sala ni el murmullo de la gente que visitaba la exposición, ni los pasos del vigilante de seguridad que caminaba alrededor, ni los ruidos de la sala contigua en que se preparaba otra muestra del arte mexicano.

Viajó en el tiempo hasta el momento en que nació aquella máscara fruto del arte mesoamericano, antes de que España llegara a México, y en aquel punto sin espacio, y sin tiempo, empezó a hacerse las preguntas que la máscara quería que se hiciera.

Las preguntas saltaban la línea temporal de lo presente a lo pasado y lo futuro como si estuvieran unidos por un vínculo mágico…la máscara.

Instintivamente comprendió que una parte de la magia de aquel jade había penetrado en su ser, que volvería a encontrarse con la máscara y para cuando eso sucediera toda su vida habría sufrido una profunda transformación, como la que sufre la mariposa que forma parte de la máscara.

Sintió el escalofrío que ponía fin a aquel momento eterno.

Volvió a la sala, a la exposición, a la Casa de México en España. Escuchó el murmullo de la gente, el ruido de la sala contigua y los pasos del vigilante alrededor.

¿Qué había sido eso?

Ella, recién doctorada, de mente – y mentalidad – científica no era capaz de articular palabra después de… después de el hechizo de la máscara.

Alguien tras de ella le pregunta: ¿Es hipnótica, verdad?

-Am, si, si.-responde confusa.

-¿Conoces un poco su historia?

-No, no me ha dado tiempo a leer…

-Creada como parte del atavío funerario de cierto gobernante maya, esa máscara pasó junto a su dueño por los tres niveles del universo: el inframundo, terrenal, y celeste…

Cuando la miro pienso que los tres niveles viven concentrados en ella…sin tiempo y sin espacio.-

Otro escalofrío recorre a la doctora, que piensa que esto es más de lo que su analítica mente puede racionalizar en un día, y decide huir a la cafetería del imponente edificio.

Es viernes, y pronto tendrá que marcharse de Madrid, tan pronto como el tráfico y las circunstancias se lo permitan escribe a su amigo un whatsapp indicándole que baje a la cafetería.

Su amigo la encuentra al cabo de un té.

Él, menos analítico y más intuitivo, ha sentido exactamente lo que ella al ver la máscara…pero al contrario que a su amiga, a él no le ha nublado el juicio su miedo a todo aquello que no se puede explicar.

No sabe cuándo, pero siente la certeza de que la máscara volverá a atraerlo a ella…y para cuando eso suceda, su vida habrá sufrido una gran transformación.

La máscara es el preludio del cambio. Un mensajero que trae buenas noticias de una transformación que todo aquel que la mira es capaz de sentir.

Entiende la inquietud de su amiga, y ya no trata de explicarle nada.

Existen personas para quienes es más fácil desconocer que conocer, analizar que creer, huir que quedarse a ver.

Y no es ni bueno ni malo, sólo es.

FIN

No compartas este post con nadie, a menos que realmente sientas que debas hacerlo, porque es posible que la máscara no tenga un mensaje para todo el mundo…

El viernes pasado visité la Casa de México en España y me encantó…esta historia corta es una mezcla de lo allí sentí, vi y escuché y otras ideas que, por no saber dónde estaban antes de estar en mi mente, diré que forman parte de “la creatividad”.

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