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«La erótica del poder» 11

novela erótica romántica - soledad

-Perdóname

Me dice Isabella al abrirle la puerta de mi casa y sin mediar más palabra, se lanza hacia mí. Me besa apasionadamente, recorriendo con sus manos, invadidas de un frenesí desordenado, mi cabeza, mis brazos, mi nuca, mi pecho, mi pene. Está eufórica. Euforia que me contagia a mí, que no puedo dejar de comérmela. Me revienta los botones de la camisa de un tirón y, mientras baja a desabrochar el cinturón, yo hago lo mismo con su vestido.

Otra vez no lleva ropa interior, y eso me pone a mil, la aprieto contra la pared, y sin mediar más palabra, la penetro. Su humedad termina de disolver mi cordura, le doy una y otra y otra, otra vez, con un único objetivo: ver, oler, oír, y sentir a Ella enloquecer. Y mientras la penetro le susurro al oído:

-Mía.

Definitivamente, le excita que se lo diga. Dentro de ella se desata un huracán que me arrasa a mí. Las gotas de sudor caen por nuestros cuerpos, así, mojada, me pone mucho más. Noto cómo se contrae, va a llegar al orgasmo y yo, al oírla y sentirla en pleno clímax, jadeando, gritando, mordiéndome, arañándome, no puedo, ni quiero, contenerme; la embisto con una fuerza que no soy capaz de dominar y, sujetando su culo con las dos manos, buscando sus ojos perdidos y mordiéndole la boca, me corro.

Entre jadeos y respiraciones profundas, Mía me dice riéndose:

-Un día de éstos me la vas a sacar por la boca.

-Lo siento Mía. Trataré de llevar más cuidado la próxima vez. Yo…-me interrumpe, acariciando mi pene, me susurra vertiendo su aliento en mi boca:

-No hace falta. Me encanta así.

¿Acaso no son esas palabras como para volver a follarla? porque mi misil lo estima muy oportuno. Basta que la tía eche su aliento en mi boca para volver a empalmarme a menos de treinta segundos de haber acabado de echar uno. Esto, definitivamente, no es normal.

-Mía, ¿quieres que nos duchemos…juntos…ahora?

-No, la verdad es que prefiero que nos sentemos a olernos.

La cara de tonto que se me queda debe ser muy expresiva.

-¡No me mires así! Lo que quiero es sentarme en algún sitio contigo a pedirte disculpas mientras te huelo, sobre todo tu pecho, y también quiero agua.

-Sí, claro, siéntate, o vente a la cocina, lo que quieras- A pesar de acabar de follármela como una bestia, Isabella vuelve a dominarme. Y lo peor es que, en el fondo, creo que esto es lo que más me gusta de ella.

Se sienta en el sofá, le traigo su vaso de agua y me siento junto a Ella.

De repente, un chorrazo de agua fría empieza desde la cabeza a recorrerme todo el cuerpo.

-Eso por querer destruir el monte-me dice Ella muy seria, con sus enormes ojos rasgados clavados en mí.

Y justo después, empieza a reírse como una cría chica cometiendo fechorías.

A pesar del contraste del frío del agua y el calor de mi cuerpo, me contengo. No tengo derecho a enfadarme con Ella. Una vez comprendido su punto de vista y, después de haberme dicho que yo era el ser más repugnante con quien se había acostado, entiendo que estar aquí en mi sofá ha debido de ser un gran esfuerzo.

-¿Por qué has venido?

-Aunque te lo explicara no lo entenderías

-Prueba, por favor, lo que piensas es importante para mí.

-Admirador, cuando llegué a mi casa y volví a pensar en todo lo que habíamos vivido…en cuál sería la causa de habernos encontrado siendo tan dispares, en cómo llorabas mientras contabas tus planes…lo cierto, Admirador, es que siento un vínculo muy fuerte contigo- mientras dice esto yo por dentro grito “toma ya, campeón, lo sabía” y por fuera se me eriza la piel de tooooodo el cuerpo- y es por ese vínculo que sé que tengo que estar a tu lado para disuadirte de tal capricho-

¡Ostia! De repente se me ocurre que como Isabella aún no sabe que la idea de destruir el monte hace ya tiempo se esfumó de mi mente, lo mismo podría podría sacar provecho…le digo, medio en broma, medio en serio:

-Um…pues…la verdad es que tus mamadas son bastante convincentes.

-¡idiota!- me dice pegándome flojo- que estoy hablando en serio.-

Y yo pienso: “bueno, esta vez no ha colado, ya caerás, je, je, je”.

Ella se acomoda entre mis brazos y acariciándome con cariño continúa:

-cuando cambias el modo en que miras a las personas, las personas a las que miras cambian. Lo dice mi Sensei. Por eso no voy a seguir mirándote como a un repugnante bastardo, ambicioso y sin escrúpulos.-

Vaya, tenía que aparecer el dichoso Sensei por aquí.

-Ah, ¿no? ¿y cómo me vas a mirar?-le pregunto intrigado

-Aún no lo sé, de momento como a un Admirador que me folla muy bien.- me responde riéndose con su preciosa boca.

No sé cuántas horas pasamos abrazados en el sofá, hasta que Isabella se levanta para ir al baño. Entonces, y sólo entonces, parece darse cuenta de que toda mi casa está inundada con su obra.

-Parece que sí que eres un gran admirador mío ¿toda la colección?¿fuiste tú el comprador de toda la colección?¿desde cuándo me conoces?

Contarle todo lo que he hecho para acercarme a ella sería como confesar que prácticamente la he estado acosando, así que mejor no sincerarme del todo por esta vez.

-Te vi en el local de Alfonso mientras bailabas. Pregunté por ahí quién eras y me topé con tu maravillosa obra, de la que me enamoré. No la adquirí por ti, lo hice más bien como inversión. Eres buena en lo que haces y sé que mi adquisición se revalorizará.

Y así desvío un poco la atención, lo que he dicho, por otro lado, tampoco es mentira, sólo una verdad a medias; porque para mí, de hecho, poseer la obra de Isabella es lo más parecido a poseerla a Ella.

Por primera vez, veo y siento a Isabella ruborizarse. En todo lo demás parece ser dominante y altiva, salvo en el sexo, y recibiendo halagos de su obra. El reconocimiento a su talento no la hace crecer, más bien siente timidez ¿por qué? Se lo pregunto y me responde:

-No es fácil responder a un cumplido, Admirador. Por dos razones. La primera es que el que lo emite siempre espera recibir algo a cambio, aunque sólo sea atención. Cuando no puedo devolver el cumplido, porque de corazón no lo siento, lo único que me queda es dar las gracias.

¿Crees que podría alabar tu trabajo, Admirador, tu carrera profesional? Por lo que sé de ella, si lo hiciera, estaría mintiendo como una bellaca. Hay pruebas científicas que demuestran que mentir nos debilita, decir la verdad nos fortalece. Yo valoro demasiado mi fuerza como para debilitar mi organismo para adularte.

El vacío que genera la falta de brillo entre tu trabajo y el mío sólo deja lugar a la vergüenza.

-Isabella, te demostraré…yo..no dejaré que se destruya el monte, te lo juro. Y no lo hago por lo que tú puedas pensar de mí. Lo hago porque desde que he estado allí contigo me siento vinculado a él.

Es…en realidad es mucho más que eso Ella. Es…estar allí, vivir tan intensamente lo que he vivido, sentido allí contigo me ha hecho comprender que todas las piezas del puzle de mi vida encajan. Soy la persona encargada de protegerlo. Soy una parte de él

-¡Me hace tan feliz!-me interrumpe gritando, Isabella está llorando, llorando de alegría. Se pone de pie y empieza a saltar en el sofá.

La energía de Isabella es tan…inconmensurable y espontánea. Es como el agua arrasadora, es inútil ponerle puertas porque las atravesaría.

En mi puta vida había tenido a nadie en casa saltando en el sofá, y mira que he hecho fiestas en las que el alcohol inundaba cada neurona de cada invitado.

Ella en sí misma es una fiesta, pero sin resaca…lo único que me apetece es contagiarme de su energía, de su viveza, de su alegría…así que me pongo a saltar en el sofá con ella hasta que nos quedamos sin aliento, retorcidos de la risa, nos volvemos a recostar juntos, en voz bajita Ella me dice:

-Siempre funciona

-¿Siempre funciona qué?

-Cuando cambias el modo en que miras a las personas, las personas a las que miras cambian. Por eso he llamado a tu puerta pidiéndote perdón. A pesar de todo lo que has hecho, mirarte como a un ser íntegro ha hecho que lo seas. Creo que todos nacemos buenos, sabios, valientes, etc…aunque esa bondad, sabiduría, valor, etc se vea, con el paso de los años, cubierta de basura que muchos no saben cómo limpiar, ni tampoco lo intentan…sencillamente, porque se han acostumbrado a ella.

-¿Cómo hay que limpiarla?- le pregunto yo intrigado

-¡Pues meditando!- me responde un torrente de alegría

-¿Qué es meditar?

-Meditar es, más que una acción, una habilidad, una capacidad. Meditar es la capacidad de dominar tu mente en lugar de dejar que ella te domine a ti. La capacidad de ser consciente de los pensamientos y emociones que albergamos en cada momento. Es…probablemente la habilidad más importante que debiéramos desarrollar en toda nuestra vida.

La mayoría de la gente alberga unos sesenta mil pensamientos al cabo de un día. Es imposible ser conscientes de todos, pero están ahí. Si no me crees, haz una prueba: siéntate y escribe todo lo que se te pase por la cabeza, verás que, ni aunque tuvieras diez pares de manos te daría tiempo.

Cada uno de esos pensamientos consume tu energía ¡pensar consume muchísima energía!

-Pues nunca me lo había planteado. No. Jamás me había parado a pensar en eso.

-Imagínate la energía que consume el pensar, que nuestro cerebro, a pesar de suponer sólo un dos por ciento del peso del cuerpo, consume el setenta y cinco por ciento del riego sanguíneo.

-¡Guau! Pero…¿cómo vamos a no pensar? Eso es absurdo, necesitamos pensar, es imprescindible.

-¿Te parece imprescindible hablar?

-Si no imprescindible, sí que es muy importante, claro.

-Entonces…hablar es una actividad importante, como caminar, por ejemplo.

-Sí, Ella, claro.

-Si tu boca hablara sola y tú no fueras capaz de ejercer ningún control sobre ella ¿te parecería importante adquirir la habilidad de dominar tu boca?¿y qué me dices de tus piernas? Imagina que ahora mismo ellas decidieran ponerse a andar solitas, porque les apetece, o porque no saben parar de andar..y tú fueras incapaz de dominarlas..

-Entendido

-Dominar la mente es imprescindible para vivir. Para dormir cuando tienes sueño. Para relajarte cuando estés estresado. Para resolver cualquier situación que requiera de atención porque al meditar adquieres la capacidad de centrarte sólo y únicamente en aquello que deseas, sin que otros pensamientos interrumpan tu concentración. Así se limpia la basura que adquirimos Admirador, simple y sencillamente poniendo nuestra atención en la limpieza: la sabiduría, la fortaleza, el valor..y siendo capaces de mantener nuestra atención ahí. Los miedos, la ira, la vergüenza, el orgullo…cualquier emoción negativa se desvanece si no recibe tu atención.

Y si la recibe, crece.

Por eso una locura al día es imprescindible para mantener la cordura. Al menos una vez al día se debe quitar la atención del miedo, la vergüenza o cualquier otro pensamiento que nos impida multiplicar nuestra felicidad y entusiasmo.

Eso por no hablar del placer…-

Mis ojos como platos y mi misil listo para una puesta a punto.

-El placer de meditar.-vaya, no iban los tiros por donde yo imaginaba – Isabella continúa – Cuando eres capaz de de reducir tu actividad cerebral, ese setenta y cinco por ciento de riego sanguíneo que tu cabecita gastaba queda, en parte, disponible para el resto de tu organismo, incluido el cerebro primitivo que libera una serie de hormonas del buen rollo…¡es como fumarse un grandísimo porro! Pero sin ninguno de los efectos nocivos. Meditar es orgásmico, te lo aseguro, produce un inmenso placer.

Al meditar rejuveneces, por dentro y por fuera, te haces más fuerte, más valiente, más inteligente. Tu sistema inmunitario se multiplica y, en general, todos los aspectos de tu vida imaginables, mejoran.

Una persona que medita habitualmente consigue reducir su número de pensamientos a la mitad. Esto quiere decir que el resto de su organismo dispone del doble de riego sanguíneo que otra que no medita.

-Vale maestra, me has convencido. Quiero meditar ¿cuándo empezamos?

-Ah ¡no! Eso es una cosa que cada uno debe hacer en soledad. El mero hecho de tener a alguien a tu lado es una fuente de distracción y cuando empieces a meditar, verás que dentro de tu mente, por sí sola, ya hay muchas fuentes de distracción

-Bueno, ¿me puedes decir al menos cómo se medita?

-Sí, muy fácil. Teclea en google “posturas za-zen”. Elige la que más cómoda te resulte. Te sientas y  procura concentrar tu atención en tu respiración. Aparecerán cientos y cientos de pensamientos pero tú sólo concentra tu atención en tu respiración, en sentir el aire entrar y salir de tu cuerpo

-Pues, lo voy a hacer. Estoy desenado probar esa experiencia, sentir ese placer.

-¡Bueno! Pues no corras tanto porque esta habilidad no se adquiere de la noche a la mañana, amigo, pero verás progresos desde la primera semana. No te desesperes.

-Eres sorprendente ¿lo sabes? Isabella…

-¿sí?

-Hay una cosa que no me has contado. Antes decías que había dos razones por las que no era fácil devolver un cumplido: una era el tener que devolverlo ¿y la otra?

-Es difícil de explicar. En cierta manera, no soy yo quien crea mis obras.

-¡¡¡¡¿Qué?!!!!¿eres una estafadora o algo así? ¿tú?

-¡No! Claro que no. Las pinturas salen de mis manos, eso es seguro, pero no soy yo la que da movimiento a esas manos cuando pintan. Soy sólo una herramienta que “algo” por encima de mí emplea para expresarse. Cuando pinto, yo…una energía que sale de lo más profundo se apodera de mí. Me absorbe los sentidos, como meditar, pero aún más poderoso, como una tempestad en la que puedo pasar inmersa horas y olvidarme de comer y de dormir.

Hace mucho, pero mucho tiempo que cuando pinto siento que yo no soy más que un pincel

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