cuento sobre la avaricia imagen

Un cuento sobre la avaricia: la empresa que fabricaba teléfonos

Había una vez una empresa que decía crear los mejores teléfonos del mercado. Tal vez los mejores en todo no eran, pero desde luego, los más caros sí.

La empresa había empezado muy bien en sus inicios, siempre se esmeraban en hacer las cosas cada vez mejor y mejor y así, habían conseguido que las gentes de muchos reinos consideraran sus teléfonos los más bonitos, los más fuertes, los que mejor se veían y mejor se escuchaban, en definitiva: los muy mejores.

Pero sé ve que por el camino se encontraron con el monstruo de la avaricia, quien se trajo a su colega “el ahorro en costes” porque veía claramente que en esa empresa había negocio del bueno para los dos.

Y entre la avaricia y el ahorro en costes debieron de hacer un embrujo descomunal, o algo, porque a partir de cierto punto, dejaron de pensar que lo más importante era que los habitantes que compraban sus teléfonos estuvieran contentos, para empezar a ver cómo sacarles el dinero, sin más.

El monstruo del ahorro en costes empezó a tragarse el presupuesto en I+D, en materiales de calidad, en controles de funcionamiento…. y la avaricia también andaba jalando recursos todos los días…

Pero claro, tanta hambre tenían estos dos, que la empresa necesitaba vender todos los años muchos teléfonos para poder darles de comer, así que decidieron entonces sacar teléfonos nuevos a punta pala, para que los habitantes de los reinos en que ejercían su influencia creyeran que ya no estaban a la moda, o que se estaban quedando atrasados en las nuevas tecnologías…. Y compraran los nuevos.

Así, llegó un año en que crearon un teléfono tan inútil, que se rompía casi con mirarlo…eso sí, cargaba de forma inalámbrica, lo único es que como el monstruo del ahorro en costes se había zampado el presupuesto para materiales de calidad, para investigación de calidad, y para pruebas de resistencia de calidad, pues el teléfono resultó ser una castaña que no llegaba sin romperse ni al año.

Cuando los habitantes de los reinos en que la empresa ejercía su influencia empezaron a usar aquella patata y se les rompía y se pinchaban los dedos con sus cristales  se empezaron a quejar a la empresa.

Para la avaricia todo aquello era un gran motivo de regocijo: se frotaba las manos y decía: ¡maravilloso! Si encima se les rompe y nos lo tienen que traer a reparar les sacamos otros cuatrocientos o seiscientos euros a cada uno!!!

Pero ¡ay! Los habitantes de los reinos no estaban nada felices con eso de que les vendieran teléfonos castañosos y peligrosos y decidieron advertir a los demás para que ningún otro habitante volviera a ser estafado de aquella manera.

Eligieron varias plazas, de varios pueblos, de varios reinos….siempre las más concurridas para contar lo que les había pasado.

Los otros habitantes horrorizados, se dieron cuenta de que aquella empresa que antes hacía teléfonos de mucha calidad ahora se la había zampado el monstruo de la avaricia y el ahorro en costes y decidieron que, ni por asomo, iban a malgastar su dinero en uno de aquellos teléfonos.

Así que una gran mayoría de habitantes decidieron acabar con aquel feo monstruo de la avaricia, y como de lo que se alimentaba era de dinero, los habitantes se guardaron sus dineros en sus carteras o se fueron a comprar a otras empresas de las que el monstruo de la avaricia no se hubiera apoderado….

Y así, entre todos, consiguieron matar de hambre al monstruo.

FIN

Moraleja: Si algo no llega a los dos años de garantía es porque el monstruo de la avaricia o el del ahorro en costes planean sobre ello.

Antes de tirar tu dinero, vete a la plaza del pueblo a enterarte cómo les ha ido con eso a otros habitantes del reino.

A ver si entre todos, dejamos al monstruo de la avaricia flaco y al del ahorro en costes inútil.

Seguro que nos iría mejor.


Este cuento está inspirado en mi propia experiencia. Qué le vamos a hacer, a una escritora le mola eso de hablar en su idioma…con cuentos, monstruos y tal y cual. Aquí os dejo un vídeo más práctico con consejos, sobre todo a los que tenéis niños y les prestáis el teléfono