historia corta para refelxionar metástasis

Una historia corta para reflexionar: metástasis

Tenemos a la humanidad plagada de héroes anónimos que nos enseñan cada día que se puede vencer a metástasis; que tras hacerlo, el hacha vuelve a hacerse invisible…y que metástasis sólo apareció ahí para enseñarnos las cosas que realmente son importantes en la vida.

Alza la vista desde la ocre cueva en la que se esconde y que tanto le recuerda a aquella que solía visitar cuando de niño jugaba con su hermana en el campo. Se imagina sentado en la misma piedra en la que grabó su nombre junto al de su hermana y, pensativo, levanta la vista hacia el cielo en el que algunas nubes pequeñas son son llevadas por el viento.

Metástasis.

Metástasis es una palabra que proviene del griego…significa cambio de un lugar a otro.

Como las nubes en el cielo y las personas en el tiempo.

No hace mucho que vive en esta ciudad. Aún no ha logrado adaptarse a ella, pero ya le da igual.

No va a adaptarse. Tiene que volver junto a su familia.

Últimamente ha estado dando vueltas a eso que le dijo aquel médico que trató de explicarle lo que le pasaba a su hermana, esa frase que se dice tanto para relativizar la vida y la muerte:

«Todos llevamos un hacha invisible pendiendo sobre nuestra cabeza…realmente, nadie sabe cuando, ni cómo, va a caer el hacha»

Y es cierto.

La muerte es esa estrella a la que todo ser vivo, tarde o temprano, va a volver. Aunque no quiera.

Recuerda cómo su hermana le decía en su última llamada de teléfono «te acostumbrarás a esa nueva ciudad, y entonces vendrás de uvas a peras a visitarnos, lo verás»

Su hermana, es ese ser al que han diagnosticado metástasis.

Ese ser tan fuerte que en vez de recibir los ánimos, es quien los da a todo su entorno.

Ese ser que si llora, lo hace a escondidas. Que no enseña sus secuelas. Que no se queja por nada, ni por nadie.

Su hermana es ese ser que, mirando de frente a la muerte,  se burla de ella y sigue su camino.

Recuerda ahora cómo le contestó él a su hermana: «yo ya no quiero acostumbrarme a esta ciudad…quiero volverme» y se calló el final de la frase «contigo».

Existe un misterio en esta palabra metástasis…y es que tiene una fuerza prodigiosa. Porque metástasis significa que ese hacha que todos llevamos sobre nuestra cabeza de repente se vuelve visible.

Cuando aparece metástasis aparece con ella un fenómeno que acaricia a todos los que están más o menos cerca de ella…lo que antes parecía valioso deja de serlo…y al revés…tantas cosas que de tan próximas se dan por irrelevantes…resulta que se vuelven auténticos tesoros.

Tras la metástasis de su hermana, explorar nuevos mundos, aprender nuevas lenguas, desarrollarse profesionalmente en otros ámbitos se han convertido en propósitos vacíos, que no despiertan en su corazón mucho más que rechazo.

Porque ahora, lo que le parece que es lo más importante en la vida es dar un simple paseo junto a su hermana por la rivera del río, plantar una tomatera, o ver el agua clara del pozo correr por la acequia riendo con ella.

Existe un sentido del deber de los hermanos mayores para con los hermanos pequeños, de los hijos para con los padres, de los padres para con los hijos…

Existe un sentido del deber para con todos los seres humanos que metástasis despierta.

El regalo que metástasis le ha hecho a él -y a todos a cuantos acaricia de forma indirecta- es la voluntad, y unas fuerzas sobrehumanas, para superar cualquier obstáculo que se oponga a poder cumplir con ese deber.



Un cuento para reflexionar sobre nuestro cuerpo, nuestra mente y los tesoros que nos aguardan…

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